Grupos de víctimas

TRABAJAR CON VÍCTIMAS TRAS EL FINAL DEL CONFLICTO VIOLENTO.*

            Esta comunicación esta basada en una pregunta básica ¿cómo pueden ayudar los psicoterapeutas en el conflicto violento?

            Como terapeutas utilizamos todos los días técnicos para superar la incomprensión, la rabia, el odio, el duelo, etc.

            Vivo en el País Vasco. Más exactamente en Pamplona que esta situada en sus confusas fronteras. Como ustedes sabrán esta región esta azotada por la violencia.

            Cuando leo los periódicos me hago reflexiones y análisis para los cuales es de ayuda mi formación profesional.

            Se que muchas personas, profesionales, y no profesionales, hacen análisis similares.  No obstante no suelo leer nada en relación con todo esto, cara a ayudar a la resolución del conflicto. En prensa se lee mucho más de enfrentamientos que de puentes. He estado pensando sobre ello desde hace unos 4 – 5 años. Hace tres años, justo al terminar el último congreso de la I.A.G.P. en Londres, E.T.A. declaró una tregua.  Todos nos sentíamos felices. Empecé a pensar en la necesidad de trabajar con las víctimas de ambos lados.  Las víctimas son un triste testimonio del conflicto y es necesario curar sus heridas para cerrar definitivamente el problema.   Desde que pensé todo esto y mandé mi abstract, las cosas han cambiado mucho  Nunca he llegado a trabajar con víctimas. La tregua de ETA ha terminado y continuamos teniendo víctimas.

            Mi primera idea era trabajar con víctimas de ambos lados. Ahora veo que esto es una utopía.

            Es necesario establecer un objetivo fundamental para el grupo: Hay que elegir entre:

  • Superar la violencia y sus raíces.
  • Curar las heridas emocionales de las víctimas.

 

*  Comunicación presentada por el X congreso de la IAGP (International Association for Group Psychotherapy and Group Processes). Jerusalén, 2000.

Si tratamos de curar las heridas ayudaremos a superar la violencia pero no de forma inmediata. Podíamos decir que sería un buen efecto colateral.

Para tratar de curar las heridas emocionales en las víctimas es necesario dejar de lado el objetivo de superar la violencia a un nivel social.

De no hacerlo así los terapeutas correríamos el riesgo de manipular a las víctimas.

 

Veo muchas dificultades, en formar grupos de víctimas, incluso si fueran del mismo lado del conflicto:

  1. Dificultades a nivel político y social.
  • Manipulaciones para retrasar el proceso.

Algunas experiencias si no se establecen claramente en sus objetivos podrían servir para manipular a las víctimas.

Se trataría de mantener su estatus de víctima como testimonio de la violencia del enemigo. Tener víctimas puede mantener la actitud  de victimización que justifica más violencia.

Tener víctimas ayuda a establecer un tipo de identidad y cohesión en los grupos sociales. La condición es mantener en las víctimas la identidad de víctima.

Ellos no volverán a su identidad de padres, profesionales, etc que tenían antes de ser victimizados. Pueden ser tratados como héroes y manipulados en sus necesidades narcisistas.

  • Manipulación para ocultar el proceso.

Es la necesidad social de negar la existencia de víctimas. Sus heridas durarán mucho tiempo y eso puede ser un estorbo con vistas a establecer un proceso de paz rápido y superficial.

Es la necesidad social de olvidar. Pero diversos autores insisten en la necesidad de recordar: para impedir el resurgimiento de la violencia y para aprender de la historia.

“La rehabilitación psicológica y la recuperación solo pueden producirse dando un lugar a los supervivientes de la violencia para sentirse escuchados en todos sus detalles sobre los acontecimientos traumáticos, que debieran ser experimentados en un entorno seguro” (1)

  • La falta de oportunidad en el momento para realizarlo.

Sería beneficioso que las víctimas recibieran primero una reparación social simbólica y un reconocimiento de las responsabilidades por parte de los grupos sociales.

Esto ayudaría a que se concentraran en su propio duelo a nivel personal.

De no ser así es muy fácil vivir su problema solamente a nivel social.

Aquí en España estamos lejos de llegar a esta situación.

Quizás estamos preparados para hablar y trabajar con un conflicto previo sin resolver: la guerra civil, que está en los orígenes del presente conflicto.

  1. Dificultades en las víctimas.

       Los beneficios secundarios de ser una víctima.

       Alguno de estos son:

  • Protagonismo. Las víctimas por el hecho de serlo obtienen un protagonismo social.
  • Venganza. Las víctimas pueden agredir a sus agresores, (incrementado sus sentimientos de culpa), al mostrar su dolor.
  • Proyección. Es fácil proyectar los problemas de la vida en el agresor. Con estos factores exteriores tan evidentes es difícil reconocer la necesidad de mirar dentro de mi mismo.
  • Desconfianza. “Las víctimas pueden frustrar a menudo los intentos oficiales de afrontar la violencia pasada. No es infrecuente para los supervivientes el rehusar a participar en los llamados procesos orientador a las víctimas o acusar a los procesos establecidos de estar sesgados y de no servir a sus intereses”. (2)

En una experiencia grupal pueden pensar que serán forzados al silencio y a perdonar.

  • La íntima promesa de que nada reemplazará al muerto. Todas las compensaciones y acciones para ayudar a los supervivientes a terminar el duelo, son vividos con culpa.

Surge el sentimiento de traicionar a los muertos.

  1. Dificultades en los coordinadores.
    • La tendencia a esperar de las víctimas un rápido perdón y reconciliación.

Basada en los propios sentimientos contratransferenciales.

  • Perjuicios contra los sentimientos de venganza. “La venganza es también un deseo de mantener los lazos con el difunto, honrar su memoria, tomando su causa donde él la dejó. La venganza mantiene la fe entre las generaciones. La violencia que engendra es una forma de ritual de respeto por los muertos de la comunidad. De ahí viene su legitimidad. (3)
  • Miedo.

Miedo a ser víctimas de la violencia por parte de ambos bandos en el conflicto.

Miedo a ser categorizado en algún tipo de ideología.

Miedo al aislamiento. Trabajar con grupos exige un tipo de distancia de las creencias y actitudes políticas y sociales.

En conflictos los grupos toleran muy mal a las personas que no se alinean en una u otra ideología.

Los terapeutas frecuentemente nos mantenemos al margen de cuestiones que tengan trascendencia social.

El trabajo terapéutico no suele tener una trascendencia social generalmente. Esto es bueno para preservar confidencialidad, libertad y seguridad.

Esta área es obviamente un desafío a nuestra profesión.

  • Nuestros sentimientos contratransferenciales. Es difícil mantener la neutralidad en un entorno muy politizado. El terapeuta es también un ciudadano.

Quizás sea más conveniente encontrar un coordinado exterior al entorno del conflicto.

            Si las dificultades para realizar esta experiencia son fuertes, las razones para llevarla acabo, son más fuertes.

  • El gen psicológico y la transmisión intergeneracional del trauma.

V. Volcan nos habló de esto en el último congreso en Londres.

Por medio de un gen psicológico los padres ponen en sus hijos la esperanza de vengar la afrenta. Un fenómeno absolutamente inconsciente.

Desde que escuché este concepto he estado reflexionando sobre ello.

Es sorprendente la forma tan subconsciente en que se mantienen los efectos de nuestra guerra en nuestras familias y en nuestra sociedad. Es sorprendente como no se alude a la guerra en los medios de comunicación

como una raíz del actual conflicto. Por el contrario es frecuente oír decir que aquello ya acabó hace mucho tiempo.

¿Durante cuantas generaciones puede ser transmitido este gen si no trabajamos para contrarrestarlo?

Como es frecuente en nuestro trabajo somos más competentes para entender el fenómeno que para aportar soluciones.

Como el Dr. Pat de Maré dijo en un grupo grande en Pamplona “los miembros silenciosos del grupo piensan el inconsciente grupal”.

El desafío es ayudar a los miembros silenciosos a hablar.

Considero que los psicoterapeutas somos parte de los miembros silenciosos de nuestra sociedad.

BIBLIOGRAFIA

  1. Brandon Hamber: “How should we remember. Issues to consider when establishing commissions and structures for dealing with the past”.

At conference “Dealing with the past Reconciliation Processes and Peace Building”

Belfast, Northern Ireland 9 June 1998.

  1. Brandon Hamber: “Repairing the irreparable: Dealing with double – bind of making reparations for crimes of the past”

Conference “Comparison and transitions”

London 14 – 16 September 1998.

  1. Michael Ignatieff M: “ The warrior’s honour: Ethnic war and the modern conscience”.

Chatto & Windus

London 1998

Gregorio Armañanzas Ros

E-mail: gar@gogestion.com

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