Los estereotipos

Los estereotipos

 

Cuando conocemos a alguien, en los primeros momentos necesitamos hacernos una ficha de él. Nos encontramos ante la incertidumbre de no saber con quien estamos y necesitamos una guía rápida para orientarnos. Y aplicamos un cliché. Suele se una caricatura simple, basada en nuestros prejuicios, intereses, posicionamientos ideológicos, como piensan nuestros amigos o los que son de nuestro grupo , etc.

Ocurre además que los estereotipos se dan frecuentemente cuando el tema de que se trata, toca profundamente las emociones de la personas.

Están sujetas a estereotipos todas las cuestiones que tienen que ver con ideologías, posiciones políticas, roles sexuales, la función del hombre y la mujer en la familia y en la sociedad, la identidad racial o cultural, la interpretación de los hechos históricos, los personajes famosos, como son los jefes, como son los trabajadores, las características del as personas  de este o aquél país, etc.

La violencia de género, el acoso y el mobbing está conmoviendo profundamente a la sociedad en este momento. Hay muchas fobias y filias, tabús, hiperimplicaciones, generalizaciones y estereotipos.

Y las cosas en este tema son muy complejas. Y los estereotipos juegan una baza en ello.

Taj fel establece que los estereotipos son creencias erróneas (o imágenes mentales simplificadas) frecuentemente negativas, aunque no siempre, hipergeneralizadas ampliamente compartidas en relación a miembros de categorías sociales diferentes de las nuestras.

Generalmente el estereotipo es precedido de una categorización, que aclara y simplifica lo complejo del encuentro con el otro, difícil de captar en su singularidad.

Podemos aplicar el estereotipo en dos circunstancias bien diferentes, opuestas diría yo. Podemos aplicarlo al iniciar una relación, o podemos aplicarlo con alguien que ya conocíamos y en un momento dado,  le aplicamos un estereotipo.

Al iniciar una relación, o cuando conocemos a la persona de forma escasa y difusa, tratamos de adjudicarle las características que atribuimos al grupo al que creemos que pertenece. Si hemos tenido una mala experiencia en un viaje por Francia, por ejemplo, los “gabachos” son chulos, tontos, etc. Si tengo amigos franceses, puedo pensar que todos son delicados, corteses y hospitalarios. Como mis amigos.

Es mucho más incomodo tolerar al complejidad y la variedad que hay en las personas. Incluso la complejidad y variedad que hay dentro de una misma persona. Los niños tienen una gran capacidad para estereotipar a sus compañeros, según como les vaya en la fiesta:”María es una chula”. Y María será simplemente una chula odiosa durante un tiempo. Hasta que cambien las cosas.

Como decía, podemos aplicar en un momento dado un estereotipo a alguien que ya conocíamos. Esta aplicación me resulta particularmente sorprendente y hasta dolorosa.

Imaginemos una oficina de trabajo en Pamplona. Los compañeros tienen una relación cordial desde hace años. Incluso hacen su cena prenavideña todos los años. Nunca han hablado de política. Nunca han tocado el polémico tema de Euskadi-España, independencia o no , etc.

Un día, alguien en el café rompe ese tabú: dice que el euskera (el idioma vasco) está siendo perseguido y censurado actualmente. En ese preciso instante los estereotipos y prejuicios se hacen los dueños de la situación.

Si me posiciono en contra de esa idea, puedo olvidar todo lo que sé de ese compañero, todo lo bien que me caía, para aplicarle un estereotipo de separatista, cómplice de terroristas, etc. Y viceversa, naturalmente.

         Esta aplicación del estereotipo a alguien ya conocido me sorprende. Me sorprende como se puede borrar de un plumazo toda una experiencia personal construida a lo largo del tiempo, por una opinión política. Pero esto no solo ocurre con temas políticos. Otros temas sociales candentes, pueden de igual forma llevarnos a aplicar el estereotipo a alguien que ya conocemos. Es el tema del hombre y la mujer en la sociedad y, unido a eso, la violencia de genero, el acoso, etc. Si este tema sale en una reunión social, el grupo se dividirá en hombres y mujeres y cada grupo defenderá su posición.

         Hay posiciones viscerales, profundas que nos hacen estereotipar. Tal vez porque sin ese estereotipo tememos que los otros van a abusar de nosotros(los hombres, las mujeres, los vascos, los españoles, etc)

         En la empresa ocurre algo parecido. Se estereotipa a los jefes y mandos: desalmados, abusadores, etc. Se estereotipa a los trabajadores: vagos, tramposos, etc.

         Y es tan grande la resistencia a romper el estereotipo, que tanto trabajadores como jefes, procuran mantener la distancia para que el estereotipo se mantenga en pie: prefiero seguir pensando que el jefe es malintencionado. Eso “ me mantiene unido a mi grupo, me permite cabrearme y no trabajar, el tiene la culpa, yo no me tengo que esforzar, yo no tengo responsabilidad en lo que pasa”. Y viceversa con los jefes, naturalmente.

         Lo mismo podemos aplicar con los estereotipos masculino y femenino. No queremos conocer mas de cerca la realidad del otro sexo , preferimos atrincherarnos en nuestro grupo, hombres y mujeres y atacar con las armas que cada grupo tiene. Un ataque que es en realidad una forma de defensa.

         Evidentemente las mujeres han llevado la peor parte en la historia de las funciones masculina y femenina, y en la violencia física entre los sexos.

Pero la realidad es compleja y para analizar cada caso debemos dejar de lado el estereotipo.

 Entre las funciones de los estereotipos están (Di María F., 2003):

“-. Tratar de ayudar a entender acontecimientos penosos y complejos. Es el caso del acoso.

-. Mantener la distancia entre grupos sociales. Aplicado a nuestro tema sería la distancia entre hombres y mujeres o entre grupos y estamentos diferentes en una empresa (mobbing).

-. Reconfortarse en una forma de pensar común y compartida.

-. Justificar acciones contra otros grupos”.

Un estereotipo empieza con una frase como la siguiente: los americanos son…., las mujeres son….

Un estereotipo es, como dice la definición, una creencia errónea. Y ya sabemos que no hay peor mentira que la que tiene una parte de verdad. Puede haber una parte de verdad. El estereotipo, utilizando una parte de verdad, generaliza, uniforma y simplifica la compleja realidad.

¿Qué estereotipos se están manejando socialmente en el tema del acoso?

Los hombres: son violentos, insensibles, no hacen nada en casa, son explotadores, etc.

Las mujeres: son víctimas pasivas, sufridoras, están desarmadas, son unas pécoras, peligrosas, etc.

La mitología griega nos da muchos ejemplos de estereotipos de mujer que corresponden posiblemente al miedo que los hombre tienen a las mujeres.

Tenemos este ejemplo de la mitología:

“La mitad de Equidna era una mujer hermosa y la otra mitad una serpiente moteada. En un tiempo vivía en una profunda cueva entre las ánimas, donde comía hombres crudos y dio una progenie de monstruos espantosos a su esposo Tifón, pero Argo, el de cien ojos, la mató mientras dormía”.

                                                                              (Graves, R., 1.986)

Esta cita nos puede traer el estereotipo de mujer peligrosa, manipuladora, seductora y engañosa.

 

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